viernes, 24 de octubre de 2014

Enmudecido



Pasa el tiempo.
La queja es vana,
la espera, larga.
Media hora, una,
dos, tres, cuatro.
El fuego se crece,
las ideas mueren.
No hay nada que
se pueda hacer;
sola cabe la espera.




Melancolía...



No es un lastre, es una forma de ver la vida.
Siempre ha estado conmigo, fiel a la causa,
escondida entre las sombras del atardecer,
esperando el momento oportuno, tranquila.
La melancolía del poeta es perenne, vil,
indestructible. Solo se aplaca versando
malas experiencias y tragando feas palabras.

Ella es así, mi musa, mi salvaguarda...