lunes, 12 de octubre de 2015

En la frontera



Se detiene el tren del brujo
y los adolescentes frenan
sus ganas de reflotar.


El mar de excreciones
es un habitad grosero
en el que fluctúan trocitos
de papel con manchas
intensas de color marrón.


La playa de la inmundicia
no es lugar para plantar
un letrero con la cara vacía
de un político ceniciento.


Se acabó la feria medieval
de los idiotas huidizos.
Empieza otra nueva cacería
de mentes ahogadas.


El brujo está en la frontera,
acompañado por el fuego
y bebiendo whisky barato
junto al irreverente doctor. 


Desde allí se ve todo mejor…


(Dedicado a Biel Rothaar, por aquello relacionado con buscar un sitio en la frontera)



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